domingo, 10 de junio de 2012


Todos podemos pedir un deseo al año, al soplar las velas en nuestro cumpleaños. Algunos pedimos más: con las pestañas, en las fuentes, al ver una estrella fugaz… y de vez en cuando alguno de nuestros deseos se cumple. ¿Y qué pasa entonces? ¿Es tan bueno como esperábamos? disfrutamos de nuestra felicidad o nos damos cuenta de que tenemos una larga lista de deseos esperando a ser deseados.
No deseamos lo fácil, deseamos cosas importantes, cosas ambiciosas fuera de nuestro alcance. Deseamos cosas porque necesitamos ayuda, tenemos miedo, y sabemos que quizás pedimos demasiado. Pero seguimos teniendo deseos, porque a veces se hacen realidad.

lunes, 23 de febrero de 2009



Uno día te levantas creyendo que toda tu sensibilidad matutina es fruto de tu imaginación. Te sorprendes al darte cuenta de que febrero sabe a ronco invierno, a mañanas radiantes y atardeceres grises.. ah sí y a ya nos veremos. Suena a amor, a regalos, y a olvido obligado. Dice tantas cosas que es imposible que las cojas al aire. Condenado a ser el más pequeño de todos, trae una rutina que muerde sin esperar que grites, ambiciones escasas por falta de lo que te gastaste en sonreír, donde triunfa un sentimiento ya quebrantado. Pero no menguan las emociones, aunque el dormitorio te recuerde que fuera hace frío. Y no importa el momento escogido, lo que importa es la magia y la magia es difícil de explicar

sábado, 14 de febrero de 2009

Sábado, 14 Febrero

Últimamente no tengo demasiados devaneos mentales, será que el invierno me adormece o simplemente será el hecho de que no tengo esa necesidad palpable de explicar todo lo que sucede por mi mente... o quizás lo que sucede es que me siento demasiado observada, o presionada o... no sé ...con demasiada auto-responsabilidad...Lo que sí que es cierto es que mis inquietudes varían conforme los días pasan y que a día de hoy la vida transcurre de una manera demasiado tranquila y monótona a la par que placentera. A veces me dan arrebatos de realizar un giro inesperado, de dar una vuelta de tuerca, de salir de esta atmósfera semi-adulta que me obnubila y me altera el sueño. No estoy hecha para los movimientos uniformes, ni para el sosiego y la calma. El caso es que llevo un tiempo pensándolo a todas horas, necesito cambio, necesito aire nuevo y ampliar horizonte... dejar de tener esa sensación que se vive cuando sientes que estas malgastando el tiempo, cuando crees que podrías estar haciendo otras cosas distintas ( aunque no por esto quiero decir que éstas fueran a ser mejores). Odio los estadios personales en doble fase bien-mal, mal-bien, me pierdo. Y tengo la sensación de que nadie va a venir a buscarme porque ni yo misma sé en dónde me encuentro...Pero lo cierto es que me pierdo continuamente